Un Sistema Operativo Demasiado Troll.
Cien años en el futuro, en el año 2113, la tecnología avanzó a pasos agigantados en todos los ámbitos de la vida cotidiana. La industria de la venta de ropa y accesorios no fue la excepción.
Un negocio que inicio como un simple local en un suburbio “x” de mala muerte, en el Reino Unido; terminó siendo La empresa ClothingRun; el capitalismo personificado en grandes sucursales de ropa de alta marca, en el año 2113. Aquella empresa trataba de mantenerse siempre actualizada a las exigencias del mundo moderno, por lo tanto fue la primera en aplicar un servicio de probadores bastante peculiar. Consiste en lo siguiente: Al entrar a un pasillo designado a los probadores, eliges uno de ellos, solo que no llevas ropa para probarte, allí es cuando empieza lo interesante, cuando estés dentro en uno de tantos cubículos llamados vestidores, te atenderá una voz agradable al odio, dependiendo de si seas hombre o mujer, una voz artificial del sexo opuesto te brindará el servicio de presta de ropa. En una pantalla táctil, de 15 pulgadas por 17, aparecerá el catalogo de toda la ropa disponible en todas las tallas, el sistema cuenta con un total 2,232 combinaciones de ropa distintos, solo tienes que elegir que prendas quieres y la talla deseada. Al momento de que elijas que ropa deseas medirte, un escáner infrarrojo te analizará de pies a cabeza, verificará si la talla que escogida es la correcta, al finalizar este proceso, el sistema desintegrará temporalmente tu vestimenta actual, sustituyéndola por la que elegiste. Tendrás treinta segundos de prueba antes de que vuelva tu vestuario inicial. De este modo se ahorra tiempo en quitarse y ponerse ropa manualmente.
El sistema es casi aprueba de accidentes, con una efectividad del 99.98% de eficacia, pero en ese .02 % existe ciertas contrariedades como las que vivió la joven Anna.
Anna era una chica de unos veintidós años de edad, preocupada por su físico, afirmó que, utilizar ropa más justa le podría hacer ver un poco más delgada, que mejor lugar para comprar ropa que en la plaza principal, dentro una sucursal ClothingRun. La chica entró al gran negocio, mirando detenidamente cada una de las prendas, finalmente se decidió en probase un pantalón y una ropa de vestir muy ajustados al modelo. Entró a uno de los vestidores ya mencionados, como era de esperarse le atendió una voz masculina bastante hechizante, aun siendo una voz artificial, era una voz característica de un tipo atractivo.
- - Buenas tardes señorita.- dijo la voz.- le deseamos que tenga una experiencia agradable, y encuentre atractivo nuestro basto catalogo.
La pantalla táctil salió de repente de uno de los muros, botones electrónicos elegibles y el logo característico de la empresa en una esquina superior izquierda conformaban lo que era ese supuesto catalogo. Husmeando un poco, Anna finalmente halló lo que deseaba, un pantalón de vestir negro talla siete. El sistema comenzó a escanear a la joven, pero desgraciadamente encontró un fallo.
- Lo sentimos.- habló de nuevo la voz.- pero el escaneo de masa corporal indicó que usted es al menos dos tallas mas grande.
La chica respiró hondo e insistió en su pantalón talla siete.
- Al parecer no le quedó claro señorita.- una vez más, la voz.- usted es… dos… tallas… mas… G-R-A-N-D-E, grande.
Anna ya impaciente, seleccionó una tercera vez el pantalón negro talla 7, apretando con más fuerza la pantalla.
- Con la finalidad de evitar complejos de apariencia física, incomodidad en los clientes o simplemente modas absurdas, solo le permitimos probarse y venderles ropa a su talla exacta.
- ¡Quiero, ese pantalón! No una más grande.- gritó Anna.
- Al parecer usted no entiende el español, de ser así, seleccione el sistema operativo en otro idioma.
- ¿Estás siendo sarcástico conmigo?
- Soy una voz artificial, no tengo capacidad de sarcasmo, pero usted si tiene sentido común como para saber que es dos tallas más grande, ¿O me equivoco?
Anna comenzó a patalear a la pantalla y una alarma muy estridente resonó en el lugar, dos guardias de seguridad aprendieron a Anna y se la llevaron, no sin antes escuchar la última frase dirigida a la chica:
- Esperamos que haya tenido una experiencia agradable. ClothingRun le desea buenas tardes.
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