La extra y la muerte.
(Derechos de autor reservados.)
Haciendo tarea,
Doce de la noche.
El sueño cabrea
Y el trabajo marea.
Estoy en un cuarto,
En aire concentrado,
Al mismo tiempo,
Estoy encerrado.
Ella me observa,
Me mira con saña,
En su mano conserva,
Una oz de calaña.
Me dice:
- Hola Elías,
¿Cómo has estado?
Tu fin ha llegado
Y más tiempo no te ha quedado
Esas palabras entumecen,
No puedo contarles mentiras.
Las ilusiones desvanecen,
Estoy muerto de iguales maneras.
Le contesto:
- Llévame si quieres.-
Contesta la indiferencia,
- Tengo extra de química,
Morir no es diferencia.
Pero ella me mira admirada,
Mis frases le sorprenden.
Toma su oz encantada,
Y los dientes le entumecen.
- No seré tan compasiva,
No seré tan cariñosa.-
Con vista efusiva,
Decía en voz ostentosa
- ¿Qué quieres de mí?
¿Qué quieres hacer?
¿Qué puedo hacer por ti?
¿Qué te puede complacer?
-
- Que no dejes de sufrir,
Que no dejes de llorar,
Que no dejes de gemir,
Que no dejes de gritar.
En instantes estoy en un salón.
Solitario cuál desierto,
Se paraliza mi corazón.
¡Creo que ya he muerto!
- ¿Qué pasó joven Elías?
Veo que no ha estudiado,
El tiempo ha perdido
Y el extra le ha mordido.
Asustado y confundido,
Mas demacrado no podía,
Que la muerte me ha infundido
Por un extra de biología.