Amor Imposible.
Olga Wilson, una reconocida dibujante dentro de una afamada compañía de comics. Aquella mujer, a pesar de ser un prodigioso genio para el dibujo y las historias dentro de los comics, era muy poco agraciada, tanto que su atracción al sexo opuesto era casi nula, su timidez y su baja autoestima no le permitían ser alguien completamente feliz a pesar de su hermosa labor. La falta de una pareja, a compañía de que tenía muy pocos amigos, la mayoría amantes del trabajo, y que sus familiares se encontraban en una ciudad muy lejos de aquel lugar, dieron a Olga un envidiable tiempo libre, tiempo que dedicaba solamente a pintar y a dibujar sus ratos de soledad .
Una noche, presa del aburrimiento y la soledad, la muchacha se decidió a pintar una imagen de como sería su hombre perfecto. Comenzó con simples bocetos que se fueron tomando, poco a poco, una figura bastante agradable a la vista, era un hombre, al parecer pintó un joven bastante hermoso, a quien en todas la noches, después de su trabajo, se dedicaba horas en agregándole cada vez más detalles, a tal punto que, después de ocho meses de tanto usar su pincel en el cuadro, la pintura ahora se asemejo mucho a una fotografía con una resolución bastante buena. Olga se sentía feliz, tenía en frente suyo a su hombre perfecto. La tétrica mujer, posteriormente de su jornada laboral, ahora solo se dedicaba a mirar su pintura horas y horas, realizando conversaciones imaginarias entre ella y el joven ficticio del cuadro.
Su felicidad creció en demasía una de esas noches, como siempre, esa vez procedió a emplear su excéntrica (patética) conversación con su obra de arte. Para sorpresa de Olga, sucedió tan repentino como un deja vú o una de esas situaciones extrañas de las cuales preferimos ignorar, la pintura le contestó:
- -Hola, ¿Como esta?
El corazón de la pobre mujer casi le saltaba del pecho, un sentimiento de miedo y, al mismo tiempo, euforia le recorrían todos los vasos sanguíneos.
- - Vamos, No ponga esa cara. ¿Cuál es su nombre?
- -¡O…O…Olga Wilson!- respondió la mujer más tarde que temprano.
- -Muy bien Olga y ¿como te la pasas?
Así pasaron la noche y la madrugada entera conversando, hasta que en uno de esos momentos la pintura le dijo.
- -Sabes algo, usted me cae muy bien, inclusive pienso que es muy hermosa.
- -¿Tú crees?- pregunto Olga.- yo me considero una mujer muy fea, ¿sabes?
- -Je.- El joven de la pintura dio una sonrisa cálida, esa que solo los hombres agraciados poseen.- es bien sabido que no existe mujer fea. Olga, tú tienes una belleza que va mas allá de la apariencia física.
Olga, en su inocencia, se sonrojó un poco, volteo la cabeza algo tímida. A partir de allí, el humor de la mujer creció a niveles inconmensurables ¿Por qué? Simple, por su perturbadora relación amorosa, la cual duró alrededor de tres enfermizos años.
Como todos sabrán, la felicidad no dura para siempre, la de Olga Wilson terminó de golpe una noche.
Era su tercer aniversario de ser novios, si es que a eso se le pudo llamar un noviazgo, la mujer se arreglo bastante bien, su vestimenta opacaba su falta de atributos, con un vaso lleno de vino muy exquisito, como siempre, conversó con su amor platónico, a su vez, este hizo caso omiso a las palabras de Olga, por lo que el joven del cuadro preguntó:
- - ¿Tú me amas?
Olga dudo unos segundo pero al final se decidió.
- - Si, te amo, te amo más que a mi vida, eres todo lo que siempre soñé… pero
- -¿Pero?
- - No eres real.
- -¿Qué es lo real? Si alguien tiene sentimientos, pero no es persona ¿No es real?
- - No es eso pero…
- -Yo soy real, te amo Olga ¿sabes? tengo una solución para que sea lo que tú nombras real.- dijo el joven en un tono muy vivo.- Poder tocarte, poder abrazarte y poder darte un primer beso.
- - ¡¿Cómo?!
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